En la batalla del dólar-calabaza, ¿quién protege a los consumidores?

Fecha 07/10/2020

Si bien la calabaza está en su punto más alto frente al dólar estadounidense, el Departamento de Comercio e Industria, creyendo que lo hace bien, presiona para que todos los precios se muestren en calabazas. Tiene consecuencias.

En los mercados, para los productos importados, los que se venden rápidamente y se encargan con frecuencia, los precios han bajado. Es innegable.

El último envío de leche, arroz, azúcar, etc., dicta su ley. El comerciante que duda en ajustar sus precios permanece con sus acciones en sus manos.

La competencia obliga a todos los vendedores de los mismos productos a igualar la tarifa diaria para establecer el precio diario.

Independientemente del valor de la calabaza, los mayoristas venden estos productos en dólares al precio diario. Sin pérdida de cambio para importadores, salvo accidente.

Es bastante diferente para los bienes y servicios producidos en Haití y para los importados algunas veces al año.

Para venderlos hay que fijar un precio en gourdes que sustituirá al producto a comprar en dólares, pero en tres, seis o doce meses.

Hay que fijar el precio de los servicios para hacer frente a las obligaciones diarias y los préstamos bancarios que datan de antes del gourde fuerte.

Todo comerciante, todo empresario, todo productor, todo proveedor de servicios debe calcular un precio de reposición óptimo hipotético que tenga en cuenta un tipo de cambio esperado o temido que será válido en uno, tres, seis o doce meses.

Esta incertidumbre ha provocado algunas subidas de precios que hemos visto en las últimas semanas. El precio de precaución corre a cargo de los compradores.

Cuánto fijar en gourdes el precio de un auto, una motocicleta o un teléfono que se venderá en una semana o en seis meses y cuyo precio de venta debe permitir ordenar uno nuevo que llegará en una, seis o seis nueve meses ?

¿Cuál es hoy el monto realista de la matrícula mensual que fue de cien dólares por el costo en gourdes para cubrir los riesgos cambiarios de los próximos nueve meses, sabiendo que allí se estableció el presupuesto operativo del establecimiento? un mes o dos?

Cualquier empresa o persona que tenga todo o parte de su salario o ingresos en dólares también se encuentra con cálculos y antes de realizar ajustes mensuales o diarios.

Cada haitiano que vive de la diáspora o que tiene ahorros en dólares se enfrenta a la obligación de ajustar y calcular su poder adquisitivo día a día.

Este ya era el caso antes de la fuerte situación de la calabaza, excepto que esta vez el choque del tipo de cambio fue repentino y muy significativo. No es una pendiente para descender como la habíamos escalado, sino una caída hacia lo desconocido.

La buena noticia de la calabaza fuerte conlleva su parte de dificultades para importantes sectores de la vida nacional. Dado que Haití no es una economía sofisticada, los consumidores y las empresas se están ajustando lo mejor que pueden.

Para muchos observadores, la decisión del Ministerio de Comercio e Industria de forzar la visualización de todos los precios en gourdes cuando el gourde se ha convertido en la moneda más fuerte del mercado tiene las mismas consecuencias nocivas que el mostrar en dólares cuando la calabaza perdió valor. Los vendedores apartan los precios de precaución de los precios reales para protegerse contra pérdidas y fluctuaciones.

Hubiera sido más prudente para ciertos bienes y servicios mantener los precios en dólares, pero pagaderos a la tarifa diaria.

Hubiera sido aún más útil si el Ministerio de Comercio tuviera bases de datos reales para medir variaciones de precios, prevenirlas y regularlas.

El estado haitiano se ha comprometido a ayudar a los subcontratistas a protegerlos de los riesgos cambiarios tras las amenazas de despidos masivos en el sector.

El Estado bajó muy, muy, muy levemente los precios de los productos petrolíferos en el surtidor para asegurar fuertes márgenes en dólares y satisfacer a los importadores y distribuidores de combustibles que amenazaban con ir a la huelga.

Nadie se ocupa de los consumidores y los pequeños actores de la economía haitiana en un país donde dos monedas son de curso legal.

Autor: Frantz Duval
Fuente Le Nouvelliste

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