¿Sabremos algún día el monto de la factura del “pèdi tan” haitiano?

Fecha 13/08/2020

Antonio Sola está dentro de nuestras paredes. El especialista electoral que impulsó la victoria de Michel Martelly y la de Jovenel Moïse en las últimas elecciones celebradas en Haití desde 2010 nunca se había ido, dicen los que saben.

Cada vez se quedaba con sus potros para monitorear, analizar, realizar encuestas y dar consejos. Es el guía supremo en política y el vínculo entre los presidentes a los que sirve y los grandes de este mundo que figuran en su agenda.

Para aquellos que odian al equipo de Tèt Kale-PHTK-Nèg bannann y sus aliados, Sola es el diablo en persona. El hombre de los malos movimientos.

Para estos clientes, el presidente de la Fundación Liderar con Sense Común -quien cree «que es posible construir un mundo mejor a través de la política y que se necesitan nuevas reglas de juego» – es el secreto de las recetas. de la victoria. El pequeño extra para el sprint final.

Los fríos observadores ven en este especialista en elecciones la modernidad en un universo, el de la política en Haití, que recicla hombres y métodos desde antes de la caída de Jean-Claude Duvalier.

La última gran victoria de un líder político haitiano, la de Jean Bertrand Aristide, se remonta a 1990. Ciertamente hubo algunos accidentes felices después de eso, pero nada destacable a nivel de marketing político.

Sola, para los analistas, es la modernidad y es quien habla el lenguaje de la comunidad internacional y las fuerzas del dinero en un mundo donde las elecciones y la política son un asunto de grandes personas en ausencia de sentimiento.

Dicho esto, Sola, si ayuda a sus clientes a ganar y mantenerse en el poder en Haití el mayor tiempo posible, no los ayuda a gobernar ni a hacer bien lo que tienen que hacer. No le concierne.

Tanto es así que en diez años está el proyecto de ley pagado a Sola para ganar las elecciones y los proyectos de ley que paga el país por el mal gobierno y la impaciencia de quienes se niegan a respetar las reglas de alternancia. democrático. Sola no ayudó a modernizar la política en Haití.

Diez años después, nosotros, como país, tendríamos que pagarle a un consultor para que remodele nuestras oposiciones, para que les enseñe a vivir mientras esperan las próximas elecciones.

También necesitamos expertos para educar a nuestros líderes sobre las buenas prácticas en el poder.

El país está desperdiciando tiempo y dinero, oportunidades y potencial porque nuestros recursos los invierte el poder para permanecer en el lugar y la oposición para volcar la mesa lo más rápido posible.

Es urgente que se firme el Pacto de Libertades y Garantías Democráticas del que habla Ricardo Seitenfus, en defecto de la realización de la conferencia nacional que propugna Turneb Delpé; esto para lograr la unidad histórica de las personas soñada por el profesor Marcel Gilbert.

Autor Frantz Duval
Fuente Periodico Le Nouvelliste

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