El presupuesto de la República, el tema que divide

El presupuesto de este año, como en el pasado, provoca quejas. Cada sector está insatisfecho con el sobre asignado a él. Las asociaciones de jueces incluso anuncian un movimiento de huelga indefinido para denunciar el «kaka aran» que se entrega a la justicia. Quizás los médicos seguirán a los jueces para exigir un mejor tratamiento para el sector de la salud en el presupuesto de la República. ¿Está satisfecho el sector educativo con su presupuesto? Ya sabemos que la respuesta es no. Si no fuera por el coronavirus, los maestros de escuelas públicas serían los primeros en declararse en huelga por todo tipo de razones.

Definitivamente, el presupuesto de la República es un tema molesto. Cada sector quiere tener el mayor porcentaje del presupuesto. Esto es comprensible en la medida en que las necesidades son enormes en todas las áreas, mientras que los recursos son escasos. Ante tal observación, es esencial un uso óptimo de nuestros recursos. Luego, deberíamos encontrar las formas y los medios para crear riqueza con miras a redistribuirla a todos los sectores en beneficio de la población. Esto es lo que debería preocuparnos en el contexto de pobreza en que vivimos hoy.

Crear riqueza en beneficio de toda la población haitiana nunca ha sido una preocupación de nuestras élites. Hoy, más que ayer, la pobreza de las masas es obvia. Los sectores vitales del país (seguridad, justicia, educación) no cuentan con fondos suficientes. Con una tasa de desempleo explosiva, agricultura de subsistencia, educación irregular, justicia disfuncional, corrupción generalizada, el país no tiene los medios para encontrar los recursos necesarios para satisfacer las necesidades de sus hijos e hijas.

Lo peor de todo, los pocos recursos que tenemos son mal utilizados. Esta anomalía no comenzó con el presidente Jovenel Moïse, pero no cumplió su promesa de corregirla.

Somos un país pobre, es conocido por todos. Quizás, excepto aquellos que viven como príncipes a expensas de la República sin ninguna preocupación por los resultados, no lo saben. Tenemos que recordarles.

La batalla por una mejor distribución del presupuesto debe ser constante. Esto debe ir de la mano con un requisito de responsabilidad para cada administrador de fondos públicos.

Una buena distribución del presupuesto de la República no será suficiente para sacarnos de nuestra pobreza, pero será un paso importante. Se debe seguir un acuerdo interhaitiano para poner fin a la inestabilidad política que está tomando a nuestra economía como rehén. Este es el camino a seguir para que el país pueda crear riqueza en beneficio de todos.

Fuente: Le Nouvelliste

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