El Parlamento ayer destituyó al primer ministro de Haití

La Cámara de Diputados de Haití aprobó ayer una moción de censura en contra del primer ministro, Jean Henry Ceant, en medio de una severa crisis política y económica, seis meses después de que asumiera el cargo.

Ceant fue convocado por los diputados para ser interpelado por la falta de acciones ante la actual crisis, pero no acudió a la sesión ya que coincidió con un proceso similar en el Senado por un caso que involucra a siete extranjeros detenidos el mes pasado con armas automáticas en medio de violentas protestas, y que fueron sacados del país cuatro días después en circunstancias aún no esclarecidas.

La moción de censura en contra de Ceant, político, notario y exprecandidato presidencial, fue aprobada por 93 diputados, mientras que 6 votaron en contra y tres se abstuvieron.

En medio de la confusión en el Congreso Nacional, un juez fue llamado hasta el Senado para que certificara la presencia de Ceant y miembros de su Gabinete en la sesión, una cita que le impedía asistir a la misma hora a la Cámara Baja para su interpelación.

Finalmente, la sesión del Senado no se celebró por falta de quórum y fue aplazada para el miércoles próximo.

El presidente de la Cámara de Diputados, Gary Bodeau, envió al presidente haitiano, Jovenel Moise, una comunicación donde le informó del proceso llevado a cabo contra Ceant, a lo que el gobernante contestó que comenzará consultas con el Parlamento para iniciar el proceso de designación de un nuevo primer ministro.

Ceant tomó posesión de su cargo en septiembre pasado cuando sustituyó a Jack Guy Lafontant, quien renunció en medio de violentas protestas por el costo de los combustibles.

Por su parte, sectores de la oposición que reclaman la salida de Moise del poder, aseguraron hoy que el Gobierno utiliza el proceso para desviar la atención del país en torno a la crisis económica y social y anunciaron nuevas protestas el 29 de marzo venidero.

Haití vive una profunda crisis económica y política agravada tras las masivas y violentas protestas de dos semanas que se iniciaron el pasado 7 de febrero, el mismo día en el que Moise cumplió dos años en el cargo.

En dichas protestas, convocadas por el Sector Democrático y Popular, una de las facciones más radicales de la oposición, murieron 26 personas, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), si bien la Policía no ha ofrecido datos sobre el número de víctimas.

En sus protestas, los manifestantes exigen justicia en las supuestas irregularidades en el programa Petrocaribe, a través del cual Venezuela suministra petróleo a este país a precios blandos.

Una auditoría reveló irregularidades entre 2008 y 2016 en este programa, e involucra a 15 exministros y actuales funcionarios en este caso, así como a una empresa que dirigía Moise antes de ser presidente.

La situación haitiana se agravó en los últimos meses en un contexto económico difícil, con una fuerte depreciación del gourde, la moneda oficial, una elevada inflación, a lo que se ha añadido una crisis de electricidad derivada de la escasez de gasolina.

Además, el Gobierno no logró aprobar su presupuesto para este año, de 1.650 millones de dólares, el cual fue rechazado en enero por la Cámara de Diputados tras argumentar que no satisface a la Cámara, agravando aún más la crisis económica.

A esto se agrega el descontento de la población con el presidente Moise, de 50 años, un empresario del sector banano que llegó al cargo sin experiencia política, y cuya renuncia es reclamada insistentemente por un sector de la oposición.

Moise, por su lado, ha llamado a la oposición a dialogar “abiertamente” para buscar soluciones a la crisis que atraviesa el país, pero su mensaje no ha logrado frenar las protestas.

Las protestas de febrero estuvieron antecedidas por un 2018 muy difícil para esta nación, donde en junio pasado se registraron violentas protestas tras un aumento en los precios de los combustibles, situación que provocó la renuncia de Lafontant, sustituido en septiembre por Ceant.

Para aliviar la crisis, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció a principios de este mes que prestará 229 millones de dólares a Haití para programas sociales y el combate a la corrupción.

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