El patriota dominicano del siglo XXI a la luz del proyecto Duartiano

La Real Academia Española define el concepto de patriota como persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien. Patriota viene de patria, que es tierra natal o asumida como tal, es cultura, es identidad, es Estado, es institución.

El ser humano se siente vinculado a la patria por afectos, por jurisdicción y por procesos históricos. En el proyecto Duartiano, la palabra patria afloraba continuamente. Juan Pablo Duarte tenía claro el significado, lo expresaba en su pensamiento y en sus acciones.

Duarte veía la patria como un conglomerado, así lo manifestaba en su proyecto libertador, el cuál fue ideado de forma tal que lo incluyera todo. Hoy sería identificado como un proyecto holístico, porque incluyó a los jóvenes, a los adultos, a las mujeres, a los religiosos, a los del pueblo, a los del campo… Hablaba de patria, de leyes justas, de igualdad, de libertad, de municipalidad. Tan fuerte era el concepto de patria para Duarte, que aparece en las palabras sacramentales expresadas en el Juramento Trinitario: “Mientras tanto, seremos reconocidos Los Trinitarios con las palabras sacramentales, Dios, patria y libertad”… Aparece en sus pensamientos: “Nuestra patria ha de ser libre e independiente de toda potencia extranjera o se hunde la isla”, “Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”, “Vivir sin patria es lo mismo que vivir sin honor”.

Ahora bien, ¿cómo podemos identificar al patriota del siglo XXI? ¿Cómo podríamos guiar a esta generación hacia un ejercicio de patriotismo comprometido? ¿Cómo podemos formar al líder patriota hoy?

El patriota del siglo XXI, al igual que Juan Pablo Duarte, tiene una visión holística, es multicultural, es multirracial, es visionario, se instruye en el conocimiento de los derechos humanos y asume su defensa, se compromete con la defensa del medio ambiente. Al patriota de hoy lo encontramos manifestándose en la lucha a favor del 4% para la educación, en la defensa de Los Haitises, de Loma Miranda, de Bahía de las Águilas; en la lucha a favor de la igualdad de género. Vimos la expresión de ese patriota en la campaña “Policía no me mates, que yo me paro”; se manifiesta, al igual que lo hacían Juan Pablo Duarte y sus compañeros, a través del arte, de la música, de la poesía y de la protesta pacífica.

Nos encontramos al patriota del siglo XXI en el cumplimiento de su deber cotidiano en los salones universitarios, en las empresas, en los hospitales, en las escuelas, en los trabajadores del 911, en los agentes del tránsito… ese patriota está ahí, diciendo sí a la petición de Duarte “trabajar por y para la patria”, levantando su enseña tricolor con orgullo y honor.

Desde las universidades debemos seguir guiando y formando a ese patriota que se nos reclama, que se nos presenta en las aulas queriendo ser guiado, al patriota comprometido en el fortalecimiento del proyecto republicano de Juan Pablo Duarte y sus compañeros de luchas y sueños. Esto lo lograríamos desarrollando y promoviendo las ideas del bien, de la moral, del compromiso ciudadano y de la responsabilidad social, creando proyectos educativos inclusivos que promuevan el bien común, el respeto y la tolerancia.  Que no sean simples menciones, sino temas de estudios e investigaciones que generen debates, reflexiones y soluciones.

Aún estamos en deuda con Juan Pablo Duarte y su familia, con los demás trinitarios, con María Trinidad Sánchez. La manera de pagarles es promoviendo su ideal, pero sacándolo del frío y turbio papel donde hoy se encuentra, dándole vida con acciones cotidianas que evidencien la expresión del patriotismo soñado por ellos.

((Promoción

Compromiso de todos 
Concluyo este escrito con un diálogo entre Duarte y su familia estando en penurias exiliados en Venezuela: “¡Todo por causa mía! Quisiera pedirles perdón, pero no sé si lo merezco. Una familia desarraigada de su patria y sumida en la desgracia por causa mía. En Santo Domingo cuatro inocentes fusilados por odio a mí y a mis amigos. No pensé que mi pasión por la libertad de mi pueblo me iba a traer como premio tantas desventuras. Creí que una vez afianzada la Independencia de la patria podía trabajar tranquilo en el almacén, según lo prometí. Ustedes tendrán razón si en lo adelante no quisieran soportar mi presencia”. Su familia le responde de la siguiente manera: “Estamos y estaremos siempre orgullosos de ti. Ahora te amamos más, Juan Pablo”. Este es el tipo de patriotismo que debemos promover: comprometido, noble, unificador y bondadoso.

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