Haitianos se envalentonan ante las autoridades

Se orinan en las calles, transitan en triciclos en vía contraria, conducen sin licencia, ese es el comportamiento de muchos haitianos que viven en República Dominicana.

Escasos y contradictorios datos se tienen hasta hoy sobre la cantidad de indocumentados haitianos que viven, entran, salen, y realizan todo tipo de actividades en la Republica Dominicana, sin ningún control de las autoridades de migración ni de la Policía.

Lo que si es seguro es que son miles, y sin exagerar podrían pasar del millón de personas que luchan para adaptarse a una nueva forma de vida y conducta cultural que tiene otros parámetros sociales; originando situaciones de confrontación entre estos extranjeros y dominicanos que comparten los mismos espacios.

Aunque hasta ahora los problemas en el Gran Santo Domingo entre indocumentados haitianos y dominicanos no ha llamado mucho la atención de la opinión pública, ni de las autoridades por ser incidentes verbales, o riñas con heridas leves, pero, se nota un incremento en estas confrontaciones que en cualquier momento podrían terminar en una tragedia.

Cuando esto ocurra sólo el gobierno será el responsable pues sus esfuerzos por controlar la frontera han sido fallidos; y en cambio se nota un incremento alarmante de extranjeros haitianos caminando, vendiendo y trabajando en todos los quehaceres de la vida cotidiana del dominicano.

Ya en muchos sectores y localidades de casi todas las provincias y muy especialmente en las fronterizas, están habitadas casi en su totalidad por una población haitiana ilegal que ha llegado pagando peajes a los miembros del ejército apostados en la zona fronteriza.

En el Gran Santo Domingo en lugares como Villa Mella, El Almirante, Villa Faro, Mendoza, La Zursa, entre otros los haitianos parecen estar en todas partes. El Mercado Nuevo de la Duarte, la avenida Paris y la Charles de Gaulle con carretera Mella, la Máximo Gómez con Ovando son zonas de alto índice de indocumentados.

“Aquí en Mendoza no te puedo decir que hay enfrentamientos entre haitianos y dominicanos, si no que como estamos, como se dice todo juntos, con frecuencia hay discusiones por los mismos motivos que discutimos los dominicanos”, expreso Antonio Quezada, residente en Mendoza Adentro.

“Ahora si te digo que ya han cambiado su forma ahora son más amenazantes y no se le quedan callados a nadie. Además son demasiados los que viven aquí. Muchos de los pleitos que se arman son entre ellos mismo”, agregó Quezada.

Todas las opiniones externadas sugieren que quizás lo más preocupante es que ha habido un cambio conductual en estos ilegales, pues han pasado de ser un ente pasivo, a individuos que confrontan directamente a cualquiera que le contradiga o le llame la atención por cualquier motivo.

Muchas de las malas costumbres del dominicano, en cuanto a la irresponsabilidad, dejadez, falta de delicadeza a la hora de realizar un trabajo, impuntualidad y sobre todo andar en la calle como se quiera, han sido adoptada por ellos, a tal punto que se tornan violento y desafiante cuando una autoridad o gente común le reclama por una falta cometida.

Ya no pueden ser llamados “casos aislados” los incidentes de índole criminal o de problemas doméstico de riñas que involucran a personas de nacionalidad haitiana. Son hasta ahora casos de poca importancia, pero numerosos.

No es extraño ver en los partes policiales e informaciones en la red que un número cada vez mayor de estos individuos están incursionando en robos, riñas y violencia generalizada. Para que se tenga un ejemplo hasta agosto de este año ya en las cárceles dominicanas sumaban 1,720 los reclusos de origen haitiano. Esta cifra quintuplica los presos en el país de todos las demás naciones.

Protesta en El Conde 
El sábado pasado un candente enfrentamiento se produjo entre organizaciones de las denominadas patrióticas que abogan por la independencia y la expulsión de los ilegales haitianos, y grupos (ONG) que luchan por los derechos de estos, por una manifestación en el Altar de la Patria, en busca de que se revise la sentencia 168-13, que establece los requisitos para obtener la nacionalidad dominicana.

Desde tempranas horas de la mañana decenas de personas que se convertirían en cientos de las afectadas por la Ley 168-13 comenzaron a llegar a la parte frontal de la Puerta del Conde con pancartas para lo que sería una manifestación pacífica de estos grupos defensores de los derechos de los haitianos, que según ellos fueron despojados de su nacionalidad.

Pancartas a favor de estos protestantes decían: “Somos iguales ante Dios y ante la Ley”, “Soy Dominicano como tú”, “No a la discriminación racial”, “Restitución ya de la nacionalidad” entre otras. Las contrarias decían: “Dominicano por nacimiento y descendencia. No por contubernio y Chantaje” y “Quisqueya será destruida pero sierva de nuevo jamás”.

Otros grupos con menos representación ya estaban allí con un propósito totalmente opuesto. Calificaron como una provocación que estos protestantes utilizaran el monumento insignia de la proclamación independentista para tales fines.

Los haitianos tocaban y bailaban gaga, como si se tratara de un acto cultural en su propio territorio. Lo hacían con toda la confianza y el apoyo de los grupos que organizaron la actividad y de seguro por el permiso expedido por el Ministerio de Interior y Policía.

Esto desencadenó un enfrentamiento verbal de dimes y diretes entre los extranjeros y miembros de movimientos nacionalistas que posiblemente no pasó de ahí, por estar los dos grupos divididos por un cordón policial.

“Estos grupos de haitianos están dirigidos por ONG europeas. Están ahí actuando públicamente y dirigidos por agentes y miembros de organismos internacionales”, expresó Robert Cabral del Movimiento Dominicanos Todos.

La protesta culminó con la lectura de un manifiesto que desvelaba la inconformidad de los extranjeros ante el proceso de regulación y naturalización, que consideran no han cumplido su objetivo.
Este tipo de actividad evidenció la falta de controles de las autoridades y la falta de tacto de los organizadores ya que se pudo presentar un violento enfrentamiento entre ambos grupos.
Instituto Duartiano

El Instituto Duartiano calificó como un acto bochornoso la manifestación que protagonizaron para reclamar la condición de nacionales dominicanos frente al Altar de la Patria.

Miembros de la entidad manifestaron que se trató de una manifestación provocativa en un lugar sagrado, porque ahí están los restos de los padres de la nacionalidad dominicana.

Wilson Ramírez, vicepresidente del instituto, expresó que esa organización rechazó la pretensión de incursionar al Altar de la Patria de esos grupos, azuzados por sectores y extranjeros.

EL DATO

Criminalidad

La noticia de que un hombre de nacionalidad haitiana( Wesley) murió después de emprenderla a tiros contra una patrulla de la Policía Nacional y terminó muerto en el parqueo del Residencial Miraflores, un edificio de apartamentos donde laboraba como seguridad en la calle Paseo de los Periodistas, es una muestra del aumento de los casos de violencia y criminalidad que envuelven a estos indocumentados.

UN APUNTE

Invasión pacífica

Ya se ha denunciado que varias comunidades de Montecristi están masivamente pobladas de haitianos y que esta situación se produce en todas las provincias de la frontera y en otras zonas del país. Entre las localidades ocupadas se encuentran: Jaramillo, Juliana, Batey Madre, El Gómez, Cabuya, Sanita y Sequía en donde los dominicanos que vivían allí decidieron abandonarlas.

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