R.D. ¿Paritorio de Haití?

Vinicio Castillo Semán

En la semana recién transcurrida, el presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Julio César Castaños Guzmán, produjo trascendentales declaraciones en defensa de la República.

Castaños advirtió que República Dominicana no puede convertirse en el gran paritorio de la República de Haití, al referirse a la masiva invasión de parturientas haitianas que inundan todos los hospitales públicos de nuestro país.

El presidente de la JCE hizo un vibrante llamado a detener este proceso invasivo, advirtiendo que representaría en corto plazo un grave problema para la nación. Castaños, haciendo honor histórico a la confi anza que esta sociedad ha delegado en sus hombros, de manera categórica advirtió que todo extranjero en condición migratoria irregular nacido en nuestro territorio debe ser inscrito en los hospitales públicos a través de la denominada “acta rosada” prevista en la Ley de Migración, y enviada posteriormente a los consulados del país de donde provengan sus padres o su madre, si es el caso.

De manera elegante y diplomática el presidente de la JCE, Castaños Guzmán, enfrentó los planes de organismos internacionales que procuran usar la excusa humanista de “universalizar” el registro civil dominicano para subvertir su seguridad e integridad, que es el corazón de la nacionalidad dominicana, conforme lo establece la Constitución de la República actual y lo que preveían las anteriores conforme al fallo del TC 168-13.

Con su forma apacible y conciliadora, el órgano guardián del registro civil dominicano le dijo a UNICEF y a quienes desde la sombra conspiran contra la república: la identidad civil de los hijos de ilegales haitianos que están naciendo en la República Dominicana sólo puede ser otorgada por el Estado haitiano; y hay que parar cuanto antes la invasión de parturientas haitianas traídas en tours, que son a nuestro juicio, fi nanciados por ONG’s y organismos internacionales como parte de los planes de fusión RD-Haití.

El director del Servicio Nacional de Salud, Nelson Rodríguez Monegro, es un funcionario del Estado a quien tenemos que reconocer por sus valientes declaraciones, denunciando el colapso del sistema hospitalario dominicano por la succión de recursos económicos inmensos que trae consigo la atención médica de los ilegales haitianos y del parto de sus mujeres en hospitales públicos, teniendo en cuenta que representa un gasto promedio de RD$30,000.00 por paciente.

Durante muchos años, nuestro partido, la Fuerza Nacional Progresista y nuestra familia ha sido salvajemente atacada y estigmatizada por haber tenido el coraje de advertirle al país de los planes fusionistas de organismos internacionales y de malos dominicanos para conspirar contra la República. Se nos decía fabuladores cuando hablábamos de fusión RD-Haití; se nos tildaba de extremistas cuando pedimos el muro en la frontera como mecanismo de control migratorio; se nos acusaba de inhumanos cuando nos quejábamos hace unos años de que las maternidades de la provincias fronterizas estaban siendo copadas por ilegales haitianos; se nos decía xenófobos cuando protegíamos la mano de obra dominicana, el 80-20; advirtiendo que el dominicano sería desplazado de todos los sectores productivos.

Hoy, años después, la realidad nos da la razón; todo cuanto advertimos a nuestro pueblo se está dando. Nos sentimos tristemente orgullosos de haber tenido razón. Hubiéramos preferido equivocarnos o pecar de alarmistas, pero no ha sido así.

Nuestro pueblo electoralmente no hizo caso a nuestras advertencias.

Hoy está viendo y padeciendo las consecuencias. La FNP es el instrumento político electoral que tiene la República Dominicana para enfrentar con determinación la invasión haitiana que amenaza con disolverla. Sabemos, porque así la historia nos lo indica, que es un camino lleno de difi cultades y adversidades, en el que se tendrán que enfrentar muchos y poderosos intereses políticos y económicos que están metidos de cabeza en el plan fusionista.

Pero no desmayaremos en nuestros esfuerzos, con la esperanza de que nuestro pueblo algún día no muy lejano despierte del letargo suicida en que se encuentra.

¡Viva la República Dominicana! ¡Viva Juan Pablo Duarte!

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