Chantaje internacional

El director del Departamento Nacional de Investigaciones (DNI), Sigfrido Pared Pérez, ha dicho que República Dominicana ha sido víctima de un chantaje internacional con respecto al tema de la inmigración haitiana, afirmación que debe tomarse muy en serio por provenir del jefe de una agencia de inteligencia del Estado.

Pared Pérez reveló que se quejó ante un funcionario de la embajada de Estados Unidos porque desde el exterior se culpa al país por el ingreso de haitianos y también cuando salen indocumentados hacia Puerto Rico, lo que indica que más que colaboración lo que se aplica es la censura contra las autoridades dominicanas.

Como lo que está a la vista no requiere de espejuelos, el director del DNI admite que se ha incrementado la inmigración ilegal desde el otro lado de la frontera, pero tal parece que el chantaje internacional que refiere haría difícil aplicar un efectivo control migratorio.

Se define como muy grave la revelación hecha por el contralmirante Pared Pérez, de que “algunos dominicanos” emiten informaciones distorsionadas sobre el tema haitiano que luego son utilizadas en el exterior para desacreditar a República Dominicana.

Tan preocupantes afirmaciones provienen de un funcionario que, por la naturaleza de sus funciones, se supone que administra caudales de informaciones privilegiadas, lo que refuerza el criterio de que el control migratorio enfrenta detractores dentro y fuera de la geografía nacional.

El Gobierno está compelido a aplicar la ley de Migración, sin hacer caso al chantaje internacional ni a los informes que se manipulan desde aquí, según afirma el directo del DNI, porque el tema migratorio está íntimamente vinculado con la defensa de la soberanía nacional.

La inmigración extranjera, incluida la haitiana, debe estar sujeta a las leyes nacionales y no a planes o políticas del Departamento de Estado ni de ninguna otra nación, siempre y cuando se garanticen los derechos de indocumentados objeto de repatriaciones o deportaciones.

Urge afrontar el evidente desbordamiento de la inmigración haitiana, regular y ordenar la contratación de mano de obra extranjera, para que el flujo migratorio refleje necesidades de la economía, junto a la siempre presta voluntad de cooperación con Haití, sin chantaje internacional ni informes distorsionados.

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